Elegante por naturaleza

Fueron los primeros en anunciar muebles en revistas de moda, pioneros en crear franquicias cuando en el mundo de la decoración este término no existía, y en adoptar el calendario de las casas de alta costura para presentar sus propias colecciones, dos veces al año. “Roche Bobois siempre ha hecho las cosas difíciles que otros no querían hacer”, explica François Roche, su cofundador.



 

Hoy en día la marca Roche-Bobois es uno de los líderes en mobiliario de gama alta. Está presente en 30 países, tiene más de 400 tiendas en todo el mundo (cada mes nace una tienda Roche-Bobois en algún lugar del planeta) y unas ventas superiores a los 600 millones de dólares al año.

Se adapta bien a todos, en buena parte porque diseñadores de todo el mundo trabajan para la firma. “Nuestro público son profesionales liberales, empresarios o personas de éxito, como los futbolistas. Y esta gente tiene los mismos coches, va de vacaciones a los mismos lugares, ve las mismas películas. Se parecen mucho. En el caso de los países emergentes, buscan la marca para crear un estilo”.


Mah-Jong. Este diseño de Hans Hopfer en un emblema de la firma, nació en los años 70
con el nombre de Lounge. Sus módulos dan mucha libertad de composición.
Lo han vestido diseñadores como Kenzo, Missoni (modelo de la foto) o Gaultier.

La historia de Roche Bobois es también la historia de la amistad de dos familias: los Roche, procedentes de la muy francesa Dordoña, y los Chouchan, judíos de Bielorrusia llegados a París en 1895. Ambas familias empezaron a vender muebles clásicos en el París de los años 20, en franca competencia. Los Roche bautizaron su establecimiento con el nombre familiar, mientras que la tienda de los Chouchan se llamaba Bobois, “hermosa madera”, un nombre ridículo que sonaba muy bien. En aquellos años, la unión comercial entre una familia judía y otra católica era impensable, pero los Roche y los Chouchan se asociaron para hacer compras y publicidad conjuntas. Y toda una novedad para la época: anunciaron muebles en revistas de moda femeninas, como Elle. “Todos los valores de Roche Bobois están en el nombre de su marca –explica François–. Roche en francés es roca, es decir, solidez, y Bobois evoca el confort. El nombre nació mucho antes de que aparecieran los bobos (bohemios-burgueses), y así son nuestros clientes. Es perfecto”.

En los 60, Philippe, el mayor de los hermanos Roche, y Patrick Chouchan descubrieron en Copenhague “piezas muy modernas, muy difíciles de encontrar en París porque entonces no había importación”. En Dinamarca, los almacenes de muebles también vendían lámparas, alfombras, cerámica, telas…, otra novedad que la firma importó para su tienda del Boulevard Saint Germain, que se convirtió en la calle donde los parisinos acudían a comprar muebles contemporáneos.
El éxito les hizo expandirse por toda Francia. “Firmamos acuerdos de exclusiva con tiendas de provincias, que pagaban una parte de la publicidad común. Hicimos franquicias sin saber qué era una franquicia”, explica François. Ahora tienen 240 tiendas en todo el mundo, de las que 100 pertenecen a la marca.



¿Cuál es el estilo Roche Bobois?

“Es buen diseño elaborado con materiales de alta calidad. Y es también una representación de lo francés. Italia es el diseño, pero Francia es la elegancia, la moda, el lujo, un estilo de vida. La joie de vivre. Nuestro diseño no es intelectual, sino muy cálido”, indica Nicolas.

Hace dos décadas, la marca se abrió a otros estilos alejados de sus comienzos contemporáneos. En los años 80 lanzaron Los Provinciales, inspirados en el clasicismo francés de los siglos XVIII y XIX, y una década después respondieron a la moda del mueble étnico que caracterizó los 90 con Los Viajes.

Ahora, de la mano de Nicolas Roche, quiere hacer hincapié en sus esencias. Este arquitecto de 51 años dejó su despacho para dedicarse a la empresa familiar –“crecí entre muebles contemporáneos muy buenos, así que es una vuelta a los orígenes”–, aunque reconoce que su padre, François (74 años), “es el vanguardista” y que él tiene “espíritu de coleccionista” –su casa es un compendio del mejor mobiliario de los años 60 y 70, con algunos diseños de Roche Bobois, como la colección Ozoo, de Berthier–.



Revolución ecológica

 

Toda la madera que emplean las fábricas de sus proveedores –situadas en Italia, Francia y Portugal– procede de bosques europeos controlados y, aunque tienen seis tiendas en China, no fabrican allí. “Queremos tener proximidad con las fábricas porque nosotros personalizamos, difícilmente hacemos dos piezas iguales, y eso es imposible en China”, indica Nicolas.

“Queremos ecoconcebir todas las colecciones, no sólo por el medio ambiente, sino también porque hay que tener en cuenta la salud en el hogar”. La primera pieza ecoconcebida fue Legend, de Christophe Delcourt, una estantería con forma de árbol. Le siguió la línea Ensamblage, del belga Stéphane Lebrun, elaborada con técnicas tradicionales para no usar ninguna pieza metálica. Y ahora, Delcourt y Vincent Dupont están a punto de presentar el nuevo programa de librerías Pressbook, sin conglomerados y barnizadas al agua. “No es difícil hacer una mesa ecológica, pero una librería consta de muchos tableros y es la primera vez que se hará. Hemos tardado cinco años en lograr un barniz tan resistente y transparente como el que lleva disolvente”.




 

 
 
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