El lado oscuro del amor

Encuentros, el nuevo libro de Gabriel Rolón

“Me parece necesario des idealizar el concepto del amor, porque el amor es un concepto, no es bueno ni malo, sino como uno lo maneja.”




"No es cierto que el amor todo lo puede. No es cierto que el que ama no puede engañar. No es cierto que a la relación amorosa no haya que ponerle condiciones. No es cierto que el amor y el deseo vayan siempre de la mano. Pero decir que todo esto no es cierto no implica que sea imposible". Así escribe Gabriel Rolón en el epilogo de su nuevo libro Encuentros (El lado B del amor).

El destacado psicólogo y escritor argentino estuvo en Montevideo para presentar este libro editado por Planeta, en el que lleva el amor al diván para mostrarnos el lado que no siempre queremos ver.  
Los celos, la infidelidad, el enamoramiento, la idea del amor eterno, son algunos de los temas que explora El lado B del amor.

“Me parece necesario des idealizar el concepto del amor, porque el amor es un concepto, no es bueno ni malo, sino como uno lo maneja.”


Gabriel Rolón en la presentacion de Encuentros (El lado B del amor)
Club Español



La infidelidad

Con respecto a sí el amor puede perdonar una infidelidad: El amor ni perdona ni deja de perdonar. El que sufrió una infidelidad, el sujeto en particular, en ese momento de su vida y de su historia decide si puede o no perdonar un engaño. Encuentros apunta a que podamos hacernos cargo de que las decisiones no nos vienen desde afuera.

La violencia y el amor

Rolón recordó el caso de una paciente que era golpeada por su pareja y decía “Me quedo porque lo amo”.
¿Qué tiene que ver que lo ames con que aceptes los precios excesivos que tiene ese amor, con que aceptes que ese amor te condene a una relación que te daña?

La idea de no poder elegir cuando uno está enamorado deviene de un concepto que se suele juntar con el del amor y que es el concepto de necesidad. Nos mira la persona que amamos y nos dice te necesito, yo sin vos no podría vivir. La noción de necesidad es perniciosa para el amor, cuando entra la necesidad en las relaciones humanas, empieza a entrar la enfermedad porque el lugar sano de una relación no es el de la necesidad es el del deseo. La frase debería ser cuanto deseo estar con vos, no cuanto te necesito.

El mejor halago no es el de una persona enferma y con baja autoestima que sin el otro no puede vivir, el mejor halago es el de una persona que dice: yo no te necesito, yo sin vos podría vivir perfectamente, pero no quiero. Esa es la elección sana, que juega sobre la mesa una voluntad y que en caso que eso tenga un costo muy elevado puede decir basta y no quedarse en una relación que lo lastima.

¿Cómo juegan las histerias y las obsesiones en las relaciones amorosas? ¿Pueden convivir con el amor?

Es un tema complejo, son dos conceptos que hay que manejar con demasiado cuidado. Pero por ejemplo lo que comúnmente se piensa cuando uno habla de “histérica”, es esa mujer que seduce y no concreta. En ese caso, podemos decir que la histeria se lleva maravillosamente bien con el deseo y muy mal con el amor. Al no ceder a la concreción del deseo lo mantiene vivo. Juega con sostener el deseo del otro a flor de piel. Pero el amor requiere de concreción, si uno no está muy loco. Es difícil amar lo que no se conoce, es difícil amar la piel que no se ha tocado.
Algo parecido pasa con los obsesivos en el amor, comúnmente cuando uno piensa en un obsesivo piensa en alguien muy posesivo, celoso, que está obsesionado con el otro, que quiere controlarlo. En ese sentido la obsesión se lleva muy mal con el amor y con el deseo.

En tiempos de relaciones cibernéticas, ¿cómo convive el amor con ese no ver o no conocer?

Internet ha abierto muchas puertas, conozco muchas parejas que se han conocido por internet y han funcionado perfectamente bien. Es más, el primer matrimonio de personas que se conocieron por internet en Argentina, es de una prima mía y es una hermosa pareja.

Creo que se puede conocer mucho mejor a alguien chateando durante una hora que intentando hablar a los gritos en un boliche. Me parece que lo peligroso que genera la virtualidad es creer que se conoce a quien no se conoce. Porque así como facilita el contacto de personas que tienen dificultad para relacionarse de otra manera, para aquellas personalidades que son un poco inestables, la Internet es peligrosísima y alguien puede llevarse una sorpresa muy desagradable.

Es un elemento que hay que manejar con mucho cuidado, porque si a uno a veces le cuesta conocer a quien vio mucho (cuantas veces ha dicho alguien: la verdad que no me esperaba esto de vos, hace dos años que estamos juntos y tuviste una reacción que no me esperaba), que se puede esperar de una persona con la chateamos diez veces. Hay que tener cuidado porque esos territorios donde uno no se ha dado la mano y ya se han compartido fantasías eróticas, en una psiquis un poco inestable puede generar consecuencias complejas.

Los invito a ver una película muy interesante que se llama “Loca de amor”, que es como mirar dos veces la misma película, lado A y lado B, uno ve la película hasta la mitad desde la óptica de ella, luego el director vuelve el tiempo atrás y miramos exactamente la misma historia desde la óptica de él. Se van a llevar una sorpresa muy interesante.

Internet hay que tomarla como cuando uno tiene una mascota peligrosa, tratarla con la distancia justa.






 
 
     
 
 
 
 
 

 
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